Llevo tiempo leyendo y viendo todo tipo de pruebas con esta técnica fotográfica. Resulta que con este método podemos “emular” lo que el ojo humano realmente ve.

Me explico, ¿recuerdas esa foto que hiciste un día soleado, desde dentro de casa, y que al fondo había una ventana abierta? Sí, te salió oscura excepto la ventana, que se veía el exterior de forma impecable, pero tú querías lo contrario, entonces sacaste otra foto en la que la ventana salía completamente blanca, pero la casa por dentro se veía bien.

¿Cómo es esto posible? Si con tus ojos puedes verlo todo, ¿no debería salir la foto así?

Hay una cosa que se llama rango dinámico, algo muy amplio en nuestros ojos, pero muy bajo en las cámaras. Aquí entra la fotografía HDR (High Dynamic Range – Alto Rango Dinámico).

Esta técnica se basa en combinar 3 fotografías en una, una subexpuesta (oscura), otra normal y otra sobreexpuesta (muy clara), consiguiendo así detalles en cada punto de la foto, sin importar que sea un sitio muy oscuro o muy claro.

¡Mi primer HDR!

¡Mi primer HDR!

La foto con la que ilustro esta entrada está sacada con mi teléfono móvil, un Sony Ericcson w800i. Pero si tuviera una cámara que fuese capaz de guardar archivos RAW, en la mayoría de situaciones me bastaría con sacar una sola foto, ya que el archivo RAW tiene de por sí un alto rango dinámico y se podrían conseguir hasta mejores resultados que con 3 JPG.