En una cámara importan, a grandes rasgos, 3 cosas: Una buena óptica, un buen sensor y un buen procesador de imagen. En este post solo nos ocuparemos del sensor.

Es sencillo, cuanto más grande sea, mejor. No hay más misterio. Para que lo comprendas voy a ponerte un ejemplo:

Para que nos entendamos, si una cámara tiene 10 megapíxels significa que tiene 10 millones de sensores de luz. Bien, si tenemos que meter esos 10 millones de píxels en una superficie del tamaño de un pulgar, imagínate el tamaño de cada píxel, enano. Cuanto mayor sea ese píxel unitario, más fotones le llegarán, más información tendrá y la electricidad fluirá mejor por él. Por lo que la calidad de la fotografía final aumentará.

A continuación os muestro una comparativa de los tamaños de sensores en las cámaras actuales. Una manera gráfica de entenderlo.

Como se puede apreciar, en amarillo salen los sensores de las cámaras compactas, las de bolsillo. Luego está el tamaño APS-C que usan la mayoría de las réflex. Así es normal que una réflex con 8 megapíxels le dé mil vueltas a una compacta de 16.