Cada día veo más a menudo cómo la gente pierde el norte en las relaciones con los demás. No estoy pronosticando el fin del mundo, no soy de esos. Pero sí el fin de, como decía L.E.Aute, la historia, una historia donde antes primaba la trascendencia. Todos, excepto el típico pícaro, se portaban bien con los demás. Hasta los contratos se cerraban con simples apretones de manos. Ahora entramos en una fase terminal de pura decadencia donde un apretón de manos es un gesto cuanto menos familiar, no llegando a veces ni a ese nivel. Ya hacen falta notarios, jueces, abogados y un montón de absurdas firmas para cerrar un burdo trato. Cualquier individuo, sin ningún pudor, denuncia al que tiene enfrente aprovechando cualquier vacío legal.
El ciudadano (ciudada”s”no) actual no tiene tiempo para nada. Vivimos en un mundo de estrés donde nadie se para a pensar el sentido de su vida ni el daño que hace a los demás con sus actos. No se piensa en cómo solucionar los propios problemas o cómo corregir esta sociedad donde los ricos son cada vez mas ricos y los pobres… ¿adivinas? cada vez mas pobres.

honestidad

No es raro, por poner un ejemplo, que una simpática moza salga de noche a pasarlo bien para después llegar a casa malhumorada. Ya se encargarán de ello los machos-mosca (esos que pululan alrededor de la carnaza femenina en cualquier momento y lugar). Aunque nuestra querida amiga diga que pasen de ella, nuestros intrépidos “machos-mosca” insisten sin importarles, ni lo más mínimo, el gran coñazo que le están ocasionando.
Tampoco son raras las absurdas competiciones de “a ver con cuant@s me lio hoy“, pase lo que pase. ¿Te has parado a pensar en la soberana idiotez que ello supone?. No valen las excusas como “Carpe Diem“, “Si no mato a nadie…“, “Mientras sea feliz…” o la gran conocida acapara-bocas “Soy libre de hacer lo que quiero“, esa frase que sueltan los que suelen confundir libertad con libertinaje, es decir, ser libre sin dejar serlo al otro.

libertad libertinaje

Quizás sea demasiado paranoico, pero no soporto ver situaciones como las que he descrito anteriormente. Me gustaría, simplemente, que las personas, cuando se acercan a otras (estando de fiesta principalmente, ¡o no!), se dirijan con amabilidad y educación, bases indiscutibles de todo.
A todo esto debo añadir que las técnicas de ligar cada vez van a menos y son bastante penosas. ¡Ya nadie es capaz de mantener una conversacion de una o dos horas!, ahora lo que está de moda es ir directo y soltar un valiente “¿follas?“. Venga, seguro que te suena “muy mucho” esta pregunta, pregunta que quedaría bien en una bacanal, pero no en un parque o en un bar entre personas adultas y presuntamente decentes. Ahora bien, si les respondes con negativas te mandan al carajo y se enfadan, ¡viva el libertinaje!.

respeto

Siento decirlo, pero últimamente me acuerdo más y más de las respectivas, diferentes y santas madres de la gente que se porta de forma irrespetuosa con los demás. Yo opino que vivir respetando al que tenemos a nuestro lado es positivo para todos.

El que hace un favor se siente bien, cada vez quiere dar más. Le llena de satisfacción saber que es un buen ejemplo. Una persona que recibe un favor se siente bien, probablemente repita la buena acción que ha recibido. Y esto… se podría convertir en una gran cadena. ¿No crees?