Según la Wikipedia, el término homofobia se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y las personas «con pluma». El adjetivo correspondiente es «homofóbico». El sustantivo que designa al sujeto homofóbico es «homófobo».

orgullo

Ahora bien, ¿por qué una persona llega a odiar a otra sólo por su condición sexual? Están los que, siendo heterosexuales y sintiéndose el centro del mundo, ven la homosexualidad mal. Se compara esta situación con el nacionalismo, que sientes que tu pedazo de tierra es mejor que los otros pedazos de tierra porque tú has nacido en él. Pero esto es normal, siempre habrá gente así para todos los temas.

También están los que, sin saberlo, son homófobos. Personajes que, para convencer a otros que los mariquitas son gente normal, cuentan lo bien que se lo pasan “con sus divertidos amigos gays” o que “ser gay no es malo, tengo muchos amigos gays”, inconscientemente ya tienen en su cabeza dos grupos, los “amigos mariquitas” y los “amigos normales”. Sólo consiguen crear una discriminación positiva con el hecho de dotar con adjetivos positivos a alguien homosexual sólo por serlo.

Pero el verdadero problema de la homofobia se centra sobre la gente que ha sido educada en contra a lo largo de su vida. Una educación generalmente basada en religiones que sólo admiten el sexo como medio de procreación. Los educan inculcándoles que es una enfermedad, y como tal, hay que protegerse y curar al prójimo de tal situación, no vaya a ser que se extienda como una epidemia a todos los ciudadanos, llevándose consigo a la humanidad porque no nacen bebés. Y claro, desde ese punto de vista tan ignorante, donde toda tu vida has recibido esa educación y todo tu entorno social piensa así, es lógico pensar que los homosexuales son abominaciones de la naturaleza. Achacan también que la homosexualidad es una decisión, esto es, el mariquita es mariquita porque un día se le antojó. A mí, personalmente, me costaría muchísimo autoconvencerme de que me dejasen de atraer las mujeres, pero vaya, según ellos es algo que se puede.

A estos últimos quiero decirles que lean un poco más, que viajen y se relacionen con gente fuera de su círculo social. La homosexualidad es una parte muy pequeña de la personalidad de una persona que, ante todo, es persona.