Las cámaras de altas prestaciones como algunas compactas con funciones manuales, las tipo bridge, las EVIL, micro4/3 y las réflex suelen tener la posibilidad de guardar las fotografías que tomemos en 2 tipos de formatos, en RAW y en JPG. Ambos tienen sus “pros” y sus “contras”.

 

Formato JPG

El formato JPG es el más utilizado y extendido, ya que lo puede leer cualquier ordenador, ocupa poco y tiene una relativa buena calidad de imagen. No obstante, este formato se ideó para que la imagen ocupase poco, por lo que va comprimida y contiene una pérdida de detalle considerable según el ajuste que se le haga. Como formato definitivo es bueno, y se puede usar bien para presentar trabajos o mandarlos por correo electrónico, pero no es un formato válido para editarlo, ya que cada vez que se edita va perdiendo calidad.

pérdida de calidad con jpg

La pérdida de calidad es notable según la compresión que se aplique. En este ejemplo he reducido la misma foto a varias calidades, una al 20% (ocupa muy poco), otra al 70% (buena relación calidad/peso en disco) y otra al 100% (sin pérdida de calidad).

 

Formato RAW

Este formato es, tristemente, ignorado por muchos. Es un formato no solo sin pérdida de calidad, sino que directamente es la información en bruto sin procesar del propio sensor de la cámara. Es, digamos, el negativo de la fotografía digital. No es siquiera una foto visible, hay que procesarla “a mano”, pero viendo la calidad que se obtiene merece la pena. Desde este archivo se puede trabajar, en muchos aspectos, como si todavía estuvieras en la calle sacando la foto incluso.