Como todos los años a estas alturas, comienzan las campañas por parte de la Iglesia Católica para que los creyentes marquen la casilla para su sostenimiento económico. Son varias las leyendas urbanas que circulan por ahí.

“Xtantos” curas, arzobispos…

La leyenda más extendida es la de “la Iglesia se autofinancia principalmente por sus fieles, el estado pone muy poco“. Otra leyenda dice que “la Iglesia ahorra miles de millones al estado en educación, sanidad y ayuda social“. Cosas que no son reales si uno se pone a revisar los Presupuestos Interdiocesanos y los Presupuestos Generales del Estado, que ambos están accesibles de forma pública para su lectura. En líneas generales se puede concluir que en torno al 41% de la financiación de la Iglesia recae en manos de sus fieles y el restante 59% lo pone el Estado. Y en cuanto a lo del ahorro… si me ofreces un servicio (que no quiero) que (dices) cuesta 10 pero me cobras 4, me dirás que ahorro 6, cuando en realidad estoy pagando 4. Yo ahí no veo ahorro, veo gasto.

 

Y, sin más que decir, os detallo la lista de los “porqués” de mi rechazo a la casilla:

  1. Al marcar la casilla de la Iglesia, se les dona un 0,7% de la aportación personal a Hacienda. Es decir, el declarante no está dando una cantidad adicional del 0,7%, lo está quitando de las inversiones en lo público. Y esto perjudica a la financiación de las necesidades públicas. Por ejemplo, si cobras 1200€ al mes y tu cuota a pagar a Hacienda asciende a 1300€, darás a la Iglesia Católica unos 9€. Son 9€ que el Estado dejará de percibir.
  2. La Iglesia es una RELIGIÓN, no una ONG, y definirla así es una equivocación. Cada uno debería financiar sus creencias. Si quieren sostener una religión, que el 0,7% de la declaración se sume al montante total, no que se reste. Además, en un país aconfesional es antidemocrático favorecer a una religión por encima de las demás opciones, vulnerando el artículo 14 de la Constitución.
  3. En el caso de que me apetezca ayudar a los demás a través de la declaración, pondré la “x” en la casilla destinada a “fines sociales” (que, personalmente, modificaría por completo su funcionamiento). De esta manera me aseguraré de que el dinero irá directamente a las ONG, ya sean ateas o religiosas (aunque estas últimas caigan, muchas veces, en el proselitismo).

 


Como siempre, los comentarios son bienvenidos. Siempre y cuando se respeten las normas del sitio, es decir, comentar estando documentados. ¿Y tú, marcarías la casilla?