La religión, en su momento, era una buena vía de escape a las preguntas sobre el funcionamiento de la naturaleza y de su origen. También para tener controlada a una población, profundamente ignorante, en cuanto a enfermedades y metas en la vida. A medida que la civilización y la ciencia avanzan La Biblia pierde credibilidad y función, lo asombroso es ver cómo todavía hay gente que se siente parte de esa religión. ¿En serio creen en todas esas supersticiones?. Si los católicos modernos no creen ni la mitad de sus propios dogmas, ¿por qué siguen autodeterminándose católicos? Ahora veremos algunos ejemplos de sus argumentos.

 

1.- Europa tiene raíces y valores católicos

El llamado “regreso a los valores” es una especie de movimiento que intenta hacernos convencer de que los valores de Europa son católicos. Claro, como si la bondad, el respeto, el amor y otros buenos atributos humanos fueran exclusividad de los creyentes. Para ser buena gente no hace falta creer en ningún Dios, hace falta ser buena gente, sin más.

 

2.- Soy católico y no me creo casi nada de la Biblia

Como decía en la introducción, personalmente creo que pocos católicos saben lo que supone “ser católico”. La mayoría, menos mal, ni creen lo que dice la Biblia (de lo contrario estaríamos ante gente profundamente ignorante). Aquí os detallo los pilares fundamentales que sostienen esta religión:

  • Dios creó el planeta Tierra y el Cielo.
  • La Virgen María se quedó embarazada de Jesucristo siendo virgen y sin coito.
  • Jesucristo es el hijo de Dios y existió realmente.
  • Jesucristo, tras ser asesinado, resucitó tres días después.
  • Existencia del Cielo, el Purgatorio y el Infierno.
  • Solo hay un Dios. Las demás religiones están equivocadas.
  • Las doctrinas morales del Papa no se discuten. Se acatan.

Por definición, todo Católico debe afirmar sin oponerse todo lo arriba escrito, ya que son dogmas. Las definiciones existen por algo, y si una persona se define como Católico deberá ser consecuente.

EJEMPLO: “Una mesa es un mueble cuyo cometido es proporcionar una superficie horizontal elevada del suelo”. Bien, ¿y si es vertical aunque esté elevada del suelo? Pues eso NO ES una mesa. ¿Y si es horizontal pero no está elevada del suelo? Pues TAMPOCO es una mesa.

 

3.- Me siento orgulloso de nuestras obras de arte

Nos dicen continuamente que estamos en una gran contradicción e hipocresía si disfrutamos de las fiestas y los monumentos religiosos. Para nada, las fiestas están impuestas en el calendario y nada podemos hacer, solo aprovecharlas.

En el tema de monumentos también estamos en el derecho de observar, con mayor o menor agrado, la grandeza del ingenio humano para construir o abstraer los pensamientos y sentimientos. Que no nos olvidemos, todas esas obras de arte las han hecho humanos, y eso es digno de admiración.

 

4.- Soy católico porque quiero ser bueno

Para ser buena persona y ayudar a los demás, tan solo hay que tener voluntad. Eso de que “Dios es amor” está ya muy gastado. Si quieres hacer el bien no te hace falta unirte a una religión, es una mala excusa. Para ayudar a los demás te unes a una ONG o lo haces por tu cuenta. Es un poco penoso tener que creer en todas esas irracionalidades para ser bueno, no tiene la menor lógica.

 

5.- Los valores que inculca la Iglesia son buenos

La poca igualdad de la mujer en su organización interna y el machismo NO son buenos. Someterse a creencias y a juicios morales tampoco. No buscar la verdad porque está todo en La Biblia, igual. Todo eso es regresar a la edad media en general, donde reinaba la destrucción del conocimiento. También inculcan valores buenos, pero esos valores no son exclusivos de los católicos, son comunes a todo ser humano.

 

6.- Super-hipersensibilidad a ser ofendidos

Cuando alguien se mete con algo que me gusta o practico, no me importa. Muchas veces hasta me río de un humor cruel y negro dirigido a cosas que practico, porque es eso, humor. En cambio, vemos cómo los católicos en general se enviolentan cuando intentamos razonar sus creencias. Piden respeto y tolerancia y se sienten ofendidos con nuestras bromas.

El ejemplo más reciente es el caso de Javier Krahe y su chiste de “Cocinar un Cristo”. Es un chiste, bueno o malo, pero es un chiste. Si Cristo fuera un pollo que lo estamos cocinando, no nos tendríamos que preocupar de su preparación, ya que saldría solo al tercer día. PUNTO. ¿De verdad no entendéis la broma?. Pedir 192.000€ de multa por eso es de locos. Lo peor es que, la comunidad católica, no ha dicho todavía nada al respecto. El juicio contra Krahe parece una especie de Tabú del que no quieren hablar. Los muy hipócritas no piden respeto ahora.

 

7.- La Iglesia Católica es la mayor ONG

Seguro que has leído o escuchado esto más de una vez. Los creyentes justifican los ingresos de la Iglesia por parte del estado por ser una organización que ayuda a los demás, y que ninguna ONG podría sustituir. Esto, básicamente, es mentira.

La Iglesia Católica, además, con las campañas anuales “X Tantos”, nos intenta hacer ver que si marcamos la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta, ayudaremos a todas esas personas como los sin techo, inmigrantes, ancianos, enfermos… Pero consultando las cuentas oficiales de la Conferencia Episcopal Española (Presupuesto del Fondo Común Interdiocesano) podemos ver que no destinan ni un solo céntimo a ninguna de sus ONG (como Cáritas, Manos Unidas…). Vemos cómo más del 70% del dinero recaudado por la casilla va a parar a los sueldos del clero o cómo un 14% para actividades pastorales.

Es decir, que si solo marcamos la casilla de “Fines Sociales” sabremos con total seguridad que esa aportación irá a parar a los más necesitados.


8.- La Biblia es un libro de historia

No, no y no. La Biblia, como todo libro, es un relato que, obviamente, está afectado por el contexto socio-cultural en el que se escribió. Lo que sí es cierto es que, gracias al análisis de ese contexto, se pueden extraer datos históricos a través de sus páginas, pero esto NO lo convierte en un libro de historia.

Muchos preguntaréis el porqué de mi fijación en los católicos. Es la única religión que me ha agredido de forma continuada desde que nací. Ya sea con intentos de conversión, por humillación, por “mirar por encima de hombro” o por insultar. Si hubiese nacido en Indonesia, seguramente criticaría al Islam, pero… estoy en España.